Sonrisas

Microbioma de las encías: cómo las bacterias “buenas” protegen tu boca

Es bien sabido que existen microorganismos, como bacterias, virus y hongos, que habitan de forma natural en nuestro organismo, pero ¿cuál es su función?

Nuestra boca no está exenta de estos microorganismos, pero no deben entenderse como algo negativo… En este artículo veremos cómo las bacterias “buenas” pueden proteger tu boca.

¿Cómo influye el microbioma en nuestra salud oral?

La cavidad oral es el hábitat perfecto para que cientos de especies de microorganismos puedan desarrollarse. Este ecosistema, conocido como microbioma oral, desempeña un papel fundamental tanto en la enfermedad como en el mantenimiento de la salud.

Un buen equilibrio de los mismos ayuda desde la digestión inicial de los alimentos hasta la protección de dientes y encías:

  • Prevención contra infecciones: Las bacterias “buenas” actúan como una barrera natural, impidiendo que bacterias patógenas y microorganismos externos se instalen en la cavidad oral.
  • Regularizan el pH: Ayudan a mantener un pH relativamente estable, lo que permite proteger el esmalte de los dientes y reducir el riesgo de infecciones e inflamaciones.
  • Colaboran con la digestión: Al formar parte del inicio del sistema digestivo, estas bacterias participan en los primeros procesos de descomposición de los alimentos y favorecen el equilibrio del microbioma digestivo.
  • Modulación del sistema inmune: Un microbioma oral equilibrado ayuda a estimular las defensas naturales del organismo, lo que reduce el riesgo a enfermedades inflamatorias.

¿Qué bacterias viven en una encía sana?

Una encía sana no está libre de bacterias, tanto “buenas” como “malas”. De hecho, la cavidad oral es uno de los ecosistemas microbianos más complejos del cuerpo, con más de 700 especies identificadas.

Qué bacterias viven en una encía sana

Entre las más beneficiosas destacan:

  • Streptococcus (como sanguinis o gordonii): son de las primeras en instalarse y actúan como “guardianes” del entorno oral. Se adhieren a los dientes y dificultan la implantación de bacterias agresivas, favoreciendo un entorno estable para la salud gingival.
  • Actinomyces: su presencia está asociada a encías sanas, ya que ayudan a mantener el equilibrio del ecosistema y a evitar la proliferación de microorganismos perjudiciales.
  • Veillonella: se alimentan de los ácidos generados por otras bacterias, ayudando a evitar que el entorno se vuelva demasiado agresivo para los tejidos de la encía.

Existen otras especies en la saliva y la lengua que también influyen en el equilibrio gingival. Un ejemplo es el Streptococcus salivarius, que ayuda a controlar microorganismos patógenos mediante sustancias antimicrobianas. O el Lactobacillus, aunque en exceso puede favorecer la caries, en niveles adecuados contribuye al equilibrio global del ecosistema oral y a la salud de las encías.

Es por ello que el equilibrio del microbioma es clave para nuestra salud bucodental, y depende de hábitos diarios como una buena higiene, una alimentación equilibrada y evitar factores como el tabaco o el estrés. Cuidarlo es proteger no solo las encías, sino la base de una sonrisa sana a largo plazo.