Sonrisas

¿Existe un refranero español dental?

El español es una de las lenguas más ricas en vocabulario en el mundo. Es además la segunda más hablada, después del chino mandarín, y la lengua oficial en más de 40 países.

Parte de esta riqueza léxica reside en el amplio abanico de refranes y dichos populares que utilizamos diariamente y de los que, sin embargo, muchas veces desconocemos el origen.

Por ello, en este artículo vamos a recorrer el refranero español y explicar la procedencia de 4 dichos relacionados, aparentemente, con la boca y la salud dental.

¿Cuántos de ellos conocerás?

En boca cerrada no entran moscas

Como seguramente sepas, “en boca cerrada no entran moscas” es un dicho popular que nos invita a ser discretos para evitar que pase un suceso tan desagradable como el que señala el propio refrán.

En boca cerrada no entran moscas

Como todo dicho popular transmitido de forma oral, es muy difícil descubrir su origen exacto. No obstante, la creencia habitual es que su aparición se remonta al siglo XVI, concretamente al reinado de Carlos I en España. Hijo de Juana I de Castilla y Felipe I el Hermoso, el monarca y futuro emperador sufría, desde su nacimiento, una deformación de la mandíbula conocida como prognatismo.

Esta deformación, que iba aumentando con el tiempo y que le obligaba a mantener constantemente la boca entreabierta, fue un padecimiento distintivo de la Casa de Austria, desde el reinado del propio Carlos I hasta el de Carlos II. Debido a la endogamia habitual en la dinastía de los Habsburgo, el prognatismo se repitió en los sucesivos reyes españoles y sus descendientes, que muchas veces se dejaban crecer la barba para disimularlo, aunque no conseguían evitar los problemas digestivos asociados a una mala masticación y a las dietas ricas en grasas.

Volviendo al origen de la expresión, lo cierto es que hay testimonios que recogen un episodio sucedido en un viaje a Calatayud (Zaragoza) que protagonizó el monarca. En aquella travesía, un hombre que vivía en el lugar le dijo al rey: "Cerrad la boca, majestad, que las moscas de este reino son traviesas".

Fue esta frase tan desafortunada la que habría dado origen a la expresión castellana y extendida por toda América "en boca cerrada no entran moscas”. Desconocemos cómo se tomaría Carlos I tal advertencia, pero, sin duda, el hombre también habría hecho mejor en mantener la boca cerrada.

A caballo regalado, no le mires el diente

Este conocido refrán, que seguramente hayas utilizado en más de una ocasión, nos recomienda no ser muy exigentes con aquello que nos regalan o que obtenemos de forma gratuita. Hoy en día, en nuestro afán por acortar palabras y frases, solemos oír solamente la primera parte de la frase; "A caballo regalado…” e, incluso, distintas variantes de la misma:

  • A caballo regalado no le mires el diente
  • A caballo regalado no le mires el dentado.
  • A caballo presentado, no hay que mirarle el diente.
A caballo regalado, no le mires el diente

No obstante, todas ellas comparten el mismo significado.

El origen de este refrán está relacionado con el método que los expertos empleaban en las ferias de ganado para calcular con bastante aproximación la edad de los caballos: mirándoles la dentadura.

Si el caballo era regalado, no merecía la pena molestarse en mirarle la dentadura, pues, incluso aunque fuese muy viejo, no había costado nada obtenerlo.

Y tú, ¿cuántas veces has utilizado este dicho popular?

No está hecha la miel para la boca del asno

No está hecha la miel para la boca del asno

Este refrán algo descalificativo, tiene su origen en la obra cumbre de la literatura española: Don Quijote de la Mancha. Aparece en boca del fiel escudero Sancho Panza en el capítulo 52, en una conversación que mantiene con su mujer:

“- No es la miel para la boca del asno - respondió Sancho-: a su tiempo lo verás, mujer.”

Con ese dicho tan brusco, pero a la vez tan gráfico, Sancho le quiere dar a entender a su esposa que, siendo mujer rústica y de escasos conocimientos, no está en condición de captar ciertas cosas que escapan a su entendimiento.

En la actualidad, este dicho tan utilizado alude a esas personas que no saben apreciar la calidad y que, por ignorancia o mal gusto, desprecian o no aprovechan lo bueno que se les ofrece.

Ojo por ojo, diente por diente

Posiblemente el más vengativo de todos los dichos que componen el refranero español, hace referencia a que se va a infligir el mismo daño que se ha recibido.

El origen de esta expresión, sin embargo, no está tan claro como su significado. Con diferentes formulaciones, la frase aparece en la Biblia y el Código de Hammurabi, un compendio de leyes y decisiones judiciales que fue formulado en torno al siglo XVIII a. C y cuyo objetivo era servir de base para establecer un sistema legal uniforme para todo el Imperio babilonio. En estos textos, su sentido es el de pagar una ofensa de forma proporcional. Por ejemplo, en este código el castigo por romper el hueso de un hombre era que al culpable se le quebrase el mismo hueso.

Ojo por ojo, diente por diente

Más tarde, esta frase aparecería en los textos sagrados judíos, donde se lo conocería como la ley del Talión. La palabra talión deriva de los términos latinos tallos o tale, que significa «lo idéntico» o «lo semejante».

La misma idea fue apareciendo en otros códigos legales, como la ley mosaica judía, en la antigua Roma, o en el derecho germánico más primitivo. Y es que, tristemente, la venganza siempre ha acompañado al hombre.

Como curiosidad, Mahatma Gandhi recogió esta frase y la reformuló, en un intento de crear conciencia sobre la inutilidad de la venganza; “Ojo por ojo, y el mundo acabará ciego”.

Y tú, ¿cuál de las dos prefieres?