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Inteligencia emocional, ¿por qué es importante entender las emociones?

¿Alguna vez te has visto desbordado por una emoción? Ya sea por la euforia, tristeza, ira, desconsuelo, excitación… A veces parece que las emociones pueden revolotear por nuestro cerebro con libre albedrío, ¿pero sabías que puedes aprender a controlarlas? Es posible si trabajas tu inteligencia emocional.

Inteligencia emocional, ¿por qué es importante entender las emociones?

Qué es la inteligencia emocional

La inteligencia emocional se define como la capacidad de entender y gestionar las emociones propias y ajenas. Se trata de una habilidad muy útil para desenvolverse en cualquier ámbito de nuestro día a día. Nos permite tomar decisiones, entender mejor el mundo que nos rodea y evitar que las emociones nos desborden.

Puede definirse en base a 5 categorías o competencias fundamentales:

Qué es la inteligencia emocional
  • Autoconocimiento emocional. Cómo tu cerebro procesa las emociones y cómo influyen en tu estado de ánimo determinados estímulos.
  • Autocontrol emocional. Si eres capaz de regular tus reacciones o tus emociones te dominan más de lo que tú las controlas a ellas.
  • Automotivación. Capacidad de mantener el foco, la ilusión y la concentración en tu vida personal y laboral. También se relaciona con la autoestima.
  • Reconocimiento de emociones ajenas. Saber identificar cómo se sienten las personas a tu alrededor, tener empatía y responsabilidad afectiva.
  • Relaciones interpersonales. Cómo son tus habilidades sociales, si te comunicas de forma asertiva y sabes cuidar tus vínculos afectivos.

Se ha demostrado que hoy en día los humanos no podemos tomar una decisión inteligente sin que el “cerebro emocional” intervenga en el proceso. Por tanto, trabajar la inteligencia emocional y aprender a gestionar las emociones es fundamental para poder sentirnos bien con nosotros mismos y con nuestro entorno.

¿Se pueden controlar las emociones?

“Controlar las emociones” no es tan sencillo como ir a nuestro ordenador emocional y presionar unos cuantos botones. Tampoco consiste en reprimir todo tipo de emoción negativa para que no nos afecte o en esforzarnos por estar siempre de buen humor.

Controlar las emociones es no dejarse llevar por ellas de forma inconsciente. Para ello, es necesario analizar de dónde provienen las emociones que nos inundan y entender que cada una tiene un propósito.

La ansiedad, por ejemplo, es una respuesta adaptativa que se genera cuando nuestro organismo detecta una amenaza. Su función es mantener el cuerpo alerta y se trata de un mecanismo de defensa que nos permite tomar decisiones para enfrentarnos a peligros. El problema de la ansiedad aparece cuando alguien no es capaz de discernir los peligros reales, que ponen en riesgo su integridad física, de otras amenazas, que pese a ser menores o incluso irreales, también activan este sistema de defensa.

¿Se pueden controlar las emociones?

Entender que en nuestro cuerpo se producen este tipo de reacciones fisiológicas y procesos mentales nos permite estar más cerca de poder controlar las emociones. No hace falta estudiar biología para ello, simplemente tener la voluntad de analizar cómo te sientes.

Claves para aprender a gestionar tus emociones

Hay que tener en cuenta que no podemos controlar cómo se comportan los demás, pero sí cómo reaccionamos ante las cosas que nos ocurren. Comprender esto es la auténtica inteligencia emocional.

A continuación, te dejamos varias ideas clave que pueden ayudarte a entender cómo funcionan las emociones para empezar a trabajar tu inteligencia emocional:

  • Cada persona tiene su propio mundo emocional y su propio imaginario sentimental, es decir, su propia forma de vivir y expresar sus emociones, y no tiene por qué ser igual que la tuya. Por tanto, la única forma de saber cómo se siente alguien y de que ese alguien sepa cómo te sientes, es a través de la comunicación.
  • Trabajar el autoconocimiento es fundamental para aprender a gestionar y regular tus emociones. Si no conoces los elementos que conforman tu mundo emocional y cómo los estímulos externos afectan a tu estado de ánimo, te resultará más complicado identificar tus necesidades y comunicarlas a los demás. Practica la introspección y trata de ser consciente de tus reacciones.
Claves para aprender a gestionar tus emociones
  • Al igual que a ti te afecta lo que los demás dicen y hacen, tus palabras y actos pueden afectar a otras personas. Tener esto presente es lo que llamamos “responsabilidad afectiva” y es una de las bases más importantes de la inteligencia emocional. Trabaja la empatía y trata siempre de ponerte en el lugar del otro.
  • Todas las emociones son útiles, incluso la tristeza, el sufrimiento o el dolor, así que intenta no renegar de ellas. Cada vez que experimentamos una emoción, actualizamos y enriquecemos nuestro ordenador emocional. Cuanta más información tengamos almacenada, más sencillo nos resultará controlar las emociones y tomar decisiones.

De la misma forma que si quieres aprender inglés te apuntas a una academia, o si te apetece mejorar una habilidad deportiva buscas clases profesionales, si necesitas ayuda para trabajar tu inteligencia emocional siempre puedes plantearte acudir a un psicólogo. Pedir ayuda es de sabios y no tiene nada de malo, ¡recuérdalo!