Sonrisas

La genética de los dientes: qué aspectos heredamos de nuestros antepasados

Existen muchos factores de nuestra anatomía que dependen de las condiciones genéticas de nuestros antepasados, como el color de los ojos, el tipo de pelo, la estatura, etc. Sin embargo, hay una parte de nuestro cuerpo que puede darnos casi tanta información sobre nuestros genes como el ADN: los dientes.

Estas piezas están hechas del tejido más duro del organismo, lo que les permite resistir al paso del tiempo y ser de gran ayuda para los antropólogos. De hecho, analizando un diente se pueden crear cadenas genéticas que marquen aspectos comunes entre los habitantes de una zona concreta, ya que la forma de sus dientes varía entre los diferentes grupos de personas y poblaciones.

En la práctica, los dientes han sido un elemento clave a la hora de escribir la historia de la evolución humana, trazando el mapa migratorio de nuestros antepasados.

De hecho, según el doctor Hannes Rathmann, “la mayoría de los rasgos dentales humanos probablemente surgieron por casualidad como resultado de la deriva genética”. Además, añade que “ese es un proceso evolutivo que se considera neutral, sin ventajas ni desventajas particulares para los individuos o la población”. No obstante, existen teorías que afirman que se pueden adquirir rasgos no neutrales adaptándose a situaciones naturales como seguir un hábito masticatorio o por la influencia de situaciones ambientales.

¿Qué aspectos de mis antepasados marcan mi dentadura?

Si nos trasladamos al presente, podremos ver como nosotros mismos hemos heredado características dentales similares a las de nuestros padres y abuelos por la importancia que tiene la genética en el desarrollo de los dientes.

Algunos de los factores incluidos en nuestro código genético que condicionan los aspectos de las piezas dentales son: su tamaño, forma y color, el número de raíces, la estructura de los huesos maxilares, los patrones del surco en las coronas o las muelas del juicio.

Además, la herencia genética puede indicar la predisposición a sufrir enfermedades o trastornos dentales como las maloclusiones, los dientes supernumerarios o la posibilidad de que alguna de las piezas no erupcione (agenesia dental).

¿Qué aspectos de mis antepasados marcan mi dentadura?

Otras características bucodentales marcadas desde la genética

La saliva también se hereda

La saliva juega un papel clave en el mantenimiento de una buena salud bucodental, siendo su calidad heredada genéticamente.

Lubricar la mucosa de la boca, ser un agente cicatrizante, remineralizar la superficie de los dientes y protegerlos de las bacterias son algunas de las ventajas que tiene este líquido corporal. De este modo, cuanto mayor sea su calidad, menos riesgo de acumular sarro o placa bacteriana y de sufrir enfermedades dentales habrá.

Un escudo contra las bacterias: el esmalte dental

Como se ha mencionado anteriormente, los dientes son la parte más dura del cuerpo humano. Esto es posible gracias al tejido del que está formado el esmalte: la hidroxiapatita, que también está presente en los huesos, pero en una cantidad menor.

Heredar un esmalte más frágil de lo normal puede significar abrir una puerta para que entren bacterias y otros organismos a nuestros dientes, provocando enfermedades que pueden suponer un riesgo para el estado de la sonrisa.

Respuesta al microbioma

Un microbioma es un conjunto de organismos y bacterias que conviven en distintas partes del cuerpo humano. En la cavidad bucodental hay distintos grupos de microbiomas y la capacidad de responder inmunológicamente contra estas bacterias también es heredada de nuestros predecesores, determinando así si somos más propensos o no a sufrir enfermedades dentales.

Respuesta al microbioma

Todos estos aspectos no determinan de un modo absoluto la forma, disposición o estado de salud de nuestros dientes. Una parte muy importante depende de las medidas de higiene bucodental que sigamos y de hábitos como no fumar, no beber alcohol y no consumir alimentos azucarados que pueden dañar las piezas dentales

Para poder controlar el correcto desarrollo de tu boca y dientes recuerda acudir a tu clínica de confianza por lo menos una vez al año para que te hagan una revisión.